Anverso: Busto del rey Carlos IV orientado hacia la derecha, con el cabello recogido mediante un lazo, coraza y manto real. Alrededor se desarrolla la leyenda latina CAROLUS IIII · DEI · G ·, abreviatura de Carolus Quartus Dei Gratia, “Carlos IV, por la gracia de Dios”. En la parte inferior figura la fecha de acuñación, 1798.
Reverso: Escudo coronado de la monarquía española, cuartelado con los castillos de Castilla y los leones de León, granada en punta y escusón central de la Casa de Borbón con las tres flores de lis. A ambos lados del escudo aparece el valor dividido, con la letra R a la izquierda y la cifra 8 a la derecha. Bajo la R figura la marca S de la Real Casa de la Moneda de Sevilla, mientras que bajo el 8 aparecen las iniciales C.N., correspondientes a los ensayadores Carlos Tiburcio de Roxas y Nicolás Lamas. Alrededor se lee la leyenda HISPANIARUM · REX, “rey de las Españas”
Contexto histórico: Acuñada en Sevilla en 1798, esta pieza pertenece a una etapa especialmente convulsa del reinado de Carlos IV. España se encontraba en guerra contra Gran Bretaña desde 1796, después de aliarse con la Francia revolucionaria mediante el Tratado de San Ildefonso, circunstancia que puso bajo fuerte presión las rutas marítimas y el comercio con los territorios americanos. La Real Casa de la Moneda de Sevilla, instalada en un lugar donde existía actividad monetaria desde la Edad Media, había sido durante siglos un centro estratégico para transformar en moneda buena parte del oro y la plata procedentes de América. Como curiosidad, el real de a ocho no solo era la principal moneda española de plata, sino una pieza aceptada ampliamente en el comercio internacional y considerada uno de los grandes antecedentes del dólar moderno.






